Archivo de la categoría: Historias

Historia: El Buscador de Jorge Bucay

Jorge Bucay: El Buscador

Esta es la historia de un hombre al que yo lo definiría como un buscador…
Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra.
Tampoco es alguien que, necesariamente, sabe qué es lo que está buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una búsquedad.
Un día, el buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. El había aprendido a hacer caso riguroso a estas sensaciones que venían de un lugar desconocido de sí mismo, así que dejó todo y partió.
Después de dos días de marcha por los polvorientos caminos divisó, a lo lejos, Kammir. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó mucho la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores encantadores; la rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada.
…una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.
De pronto, sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar.
El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles.
Dejó que sus ojos se posaran como mariposas en cada detalle de este paraíso multicolor.
Sus ojos eran los de un buscador, y quizás por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción… “Abdul Tareg, vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”
Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra, era una lápida.
Sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar.
Mirando a su alrededor el hombre se dio cuenta de que la piedra de la lado también tenía una inscripción. Se acercó a leerla, decía: “ Yamir Kalib, vivió 5 años, 8 meses, y 3 semanas”.
El buscador se sintió terriblemente conmocionado.
Este hermoso lugar era un cementerio y cada piedra, una tumba.
Una por una, empezó a leer las lápidas.
Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto.
Pero lo que lo conectó con el espanto, fue comprobar que el que más tiempo había vivido sobrepasaba apenas los 11 años…
Embargado por un dolor terrible se sentó y se puso a llorar.

El cuidador del cementerio, pasaba por ahí y se acercó.
Lo miró llorar por un rato en silencio y luego le preguntó si lloraba por algún familiar.

No, ningún familiar – dijo el buscador – ¿qué pasa con este pueblo?, ¿qué cosa tan terrible hay en este ciudad?. ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿cuál es la horrible maldición que pesa sobre este gente, que los ha obligado a construir un cementerio de chicos?!!

El anciano se sonrió y dijo:
– Puede Ud. Serenarse. No hay tal maldición. Lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré…
Cuando un joven cumple quince años sus padres le regalan una libreta, cómo ésta que tengo aquí, colgando del cuello.
Y es tradición entre nosotros que a partir de allí, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella: ala izquierda, qué fue lo disfrutado….a la derecha, cuánto tiempo duró el gozo.
Conoció a su novia, y se enamoró de ella. ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla?, ¿una semana?, ¿dos?, ¿tres semanas y media?…
Y después…la emoción del primer beso, el placer maravilloso del primer beso, ¿Cuánto duró?, ¿el minuto y medio del beso?, ¿dos días?, ¿una semana?…
¿Y el embarazo o el nacimiento del primer hijo…?
¿ y el casamiento de los amigos…?
¿y el viaje más deseado…?
¿ y el encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano?
¿Cuánto tiempo duró el disfrutar de estas situaciones?…
¿horas?, ¿días?…

Así vamos anotando en la libreta cada momento que disfrutamos…cada momento.
Cuando alguien se muere,
es nuestra costumbre,
abrir su libreta
y sumar el tiempo de lo disfrutado,
para escribirlo sobre su tumba,
porque ESE es, para nosotros,
el único y verdadero tiempo VIVIDO.

Post by: Ale

Anuncios

1 comentario

Archivado bajo Historias, Reflexiones

FAN FIC de “La llamada de los muertos” (Laura Gallego)

Bueno, es la primera vez que escribo un Fan fic… espero que os guste.
Algunas frases os sonarán porque he cogido algunas frases del libro.

ATENCIÓN SI NO TE HAS LEÍDO LA LLAMADA DE LOS MUERTOS DE CDLT, NO LEAS ESTO:
Spoiler: Lo que he escrito es qué le ocurre a Iris desde que Saevin cruza la Puerta hacia el otro lado, hasta el día en que todos se reúnen para ver a Dana ya anciana, todavía dormida. Siempre me pregunto qué le habría pasado a Iris después de eso, porque en el libro dice que Conrado y ella tuvieron su propia Escuela Very Happy

Pues allá va… Señoras y señores… aquí tenéis un fan fic muy mal escrito por una escritora muy mala

IRIS

“Entonces Saevin se volvió hacia los demás y les sonrió, y fue una sonrisa triste, de despedida.
Después, lentamente, dio media vuelta hacia el espejo.
– ¡Saevin, no!- chillé.
Corrí hacia él, pero el muchacho ya había traspasado el Umbral. La puerta se cerraba tras él.
<< – Adiós, pequeña Iris >> oí su voz, muy lejana.
Sollocé, quise seguirle, pero Jonás no me dejó. La puerta se cerró definitivamente.”

Hacía varios días que había sucedido y ya sabía que no había vuelta atrás. Sin embargo, esa imagen me perseguía en sueños y hacía que me despertara sobresaltada. Luego me pasaba toda la noche llorando.
Todos estos días los había pasado encerrada en mi habitación, sin ganas de hablar ni de ver a nadie, simplemente me quedaba mirando por la ventana.
Desde que Dana cerró los ojos y no volvió a despertarse, todos habíamos acordado que el mago consagrado, el elfo con la mirada salvaje ¿Cómo se llamaba…? Ah, Fenris, se ocuparía de la torre hasta que todo volviera “en cierto modo” a la realidad.
En ese momento alguien llamó a la puerta. Me puse mi túnica y me senté en la cama mientras me secaba las lágrimas.
-¿Se puede?
– Sí… – dije desanimada.
El pomo de la puerta giró y la puerta se abrió, dejando ver a Jonás con una sonrisa un poco forzada en los labios.
– Buenos días.- dijo mientras se sentaba junto a mí y me tendía una taza con leche caliente.
– Sí…
Jonás suspiró triste y me miró a los ojos.
– Escúchame, Iris. Sé que todo esto es muy difícil y que lo estás pasando muy mal, pero debes ser fuerte, todos debemos serlo. Sal de tu habitación, por favor, no estés así durante toda tu vida. No podrías soportarlo, ni los demás tampoco. Todo de ahora en adelante va a ser diferente, pero no hay que desanimarse.
– Yo ya soy diferente.- dije sin mirarle a los ojos.
Jonás me miró sin entender y yo me encogí de hombros. Nadie lo entendería. Ya no quería ser la chica tímida maltratada por sus padres. De ahora en adelante no me callaría, diría todo lo que quisiese sin tener miedo a los que me dirán
Jonás salió de la habitación y me tapé el rostro con las manos. Por mucho que lo intentara no podía soportarlo más. Ya no me quedaba nada, no tenía a Saevin, ni tampoco a Dana, que me ayudó en todo lo que pudo cuando llegué a la Torre.
En ese momento me vino a la cabeza una conversación que escuché entre Dana y Kai, y con un brillo de ansiedad en los ojos, cogí una cuerda y salí rápidamente de la Torre.
Cuando me adentré en el Valle de los Lobos, encontré un árbol con una rama bastante gruesa. “Soportará mi peso”, pensé decidida. Iba a hacerlo. Si yo moría , podría ver a Saevin y me quedaría con él para siempre.
Cogí la cuerda y me la pasé por el cuello. Me acerqué al árbol y fui a intentar a escalarlo, pero una voz detrás mía hizo que me quedara totalmente paralizada.
– Yo si fuera tú no haría eso.- Me di la vuelta asustada, y descubrí a un joven alto y delgado, de facciones serias y maduras y con la túnica rojo fuego. En cuanto le miré a los ojos me di cuenta de quién era: El joven que me salvó la vida.
– Sé lo que hago.- dije a la defensiva.
-¿Estás segura? No te saqué del Otro Lado sólo para que vuelvas a entrar en él.
– No lo entiendes, Conrado.- dije triste.
– ¿De verdad crees que él querría que murieras así?- Yo lo miré sorprendida y angustiada a la vez.- No me mires con esa cara de miedo, lo supe la primera vez que os vi. Creo que no se alegrará que hayas acabado con tu vida para estar con él.
-Pero…
-Iris. Te llamabas así ,¿no? Sólo tienes doce años, tienes una vida por delante. Quizás no tan buena como tú esperabas, pero algo tiene que haber, algún sueño o deseo que te retenga aquí.
Estuve meditando las palabras que Conrado me dijo, hasta que al final decidí quitarme la soga del cuello.
– Así me gusta.- dijo éste sonriente.- Me habías asustado. Uno va una mañana soleada a buscar nuevas especies de plantas y se encuentra con esto.- dijo mientras se sentaba en la hierba.
– ¿Es lo que te gusta hacer en tu tiempo libre?- dije intentando olvidarme de Saevin y un poco extrañada ante tal afición.
– ¿Acaso a ti no te gusta hacer algo diferente?
– Bueno, no sé lo que quiero hacer ahora mismo, pero cuando sea más mayor me gustaría crear mi propia escuela y formar a los aprendices. Pero no sé si podré…
-Estoy seguro de que podrás.- dijo convencido mientras me sonreía.
Yo sonreí y estuvimos un rato conversando hasta que se hizo de noche.
¿Cómo iba a saber que Conrado iba a ayudarme tanto? Desde ese día me ayudó en todo lo que pudo para poder conseguir ser maga consagrada, se convirtió en un gran amigo, un amigo muy especial, pero nunca llegó a ser algo más, mis ojos siempre estaban y estarían fijos en una sola persona.
Juntos conseguimos crear nuestra propia escuela y nos hicimos socios, y llegamos a estar casi a la altura de la Torre, aunque para mí ese sitio era especial, el comienzo de todo…
Un día, cuando ya habían terminado las clases en la Escuela y los aprendices se fueron a sus respectivas habitaciones, Conrado llegó a mi despacho corriendo y abrió la puerta con fuerza.
– Iris, ha llegado la carta- dijo nervioso.
– ¿Qué carta? ¿Quién la envía?- dije intentando recordar la última vez en que Conrado mostraba nerviosismo y ansiedad: era la primera vez.
– Pero…- Conrado puso los ojos en blanco.- ¿No te acuerdas? ¡Es una carta de Jonás, viene de la Torre!- Me levanté de un salto y abrí la carta echa un manojo de nervios.- Ya hace varias décadas de todo esto…

Era invierno y la nieve cubría el inmenso Valle de los Lobos.
Cinco personas nos habíamos reunido allí: Nawin, Fenris y su acompañante, Gaya, Conrado y yo.
Mis ojos se posaron en la Torre con una mirada nostálgica y triste, que intentaba ocultar esbozando una sonrisa dulce.
Salió a recibirnos Lis, la hija de Jonás y de Salamandra, de cabello rojo y ojos reflexivos, a la que había tenido la oportunidad de conocer cuando era tan solo un bebé.
– Lis.- saludó Conrado.- ¡Caramba, cuanto has crecido!
La chica nos saludó efusivamente y luego Jonás salió a la puerta de la Torre. Llevaba una túnica dorada y las canas comenzaban a percibirse en su cabello moreno.
– Jonás.- exclamó Conrado alegremente.-Los años te tratan muy bien…¿Puedes ser que conozcas un conjuro rejuvenecedor mejor que el mío?
– Tú no usas conjuros rejuvenecedores, Conrado.- dije sonriendo.- De lo contrario tendrías más pelo.
– ¿Qué tal va vuestra escuela, Iris?- me preguntó Jonás.
– Bien, porque yo mantengo los pies en el suelo. Pero aquí, mi socio no piensa más que en sus estudios de alto nivel…
– ¡Eh! Impresionamos al Consejo gracias a mis teorías sobre la existencia de pliegues temporales, sin eso no habría escuela, y lo sabes.
– Lo sé.- dije conciliadora.
Jonás nos explico para qué nos había llamado, nos contó con un atisbo de esperanza los que todos ansiábamos desde que ésta cerró los ojos. Nos dijo que se había movido.
Todos subimos las escaleras hacia sus aposentos y me detuve durante un instante en frente de la puerta de la antigua habitación de Saevin. Conrado me sujetó por los hombros.
Nos encontramos con Salamandra. Ésta se puso un dedo en los labios indicando silencio, y luego abrió la puerta.
Nos acercamos a la mujer anciana que estaba tumbada en la cama, totalmente sobrecogidos. Fenris se acercó a ella y se enjugó una lágrima indiscreta.
¿Tanto tiempo había pasado? Mis recuerdos eran tan frescos que parecía que todo eso era cosa de ayer.
En ese instante, los ojos azules de Dana dieron una mirada circular mirándonos a todos, y luego se detuvo en Fenris. Intentó hablar y Fenris se lo impidió. Dana negó con la cabeza.
– Has…ta … siempre.- logró decir en un susurro.
Y con un suspiro, su corazón dejó de latir.
Todos los allí reunidos nos quedamos en silencio, asumiendo lo que había acabado de pasar. Soltamos unas lágrimas, pero reflejábamos una pequeña sonrisa triste. Sabíamos que Dana acababa de conseguir lo que había estado anhelando desde que Kai se separó de ella.
Me asomé a la ventana y respiré hondo. Justo debajo se encontraba el dragón, que había cerrado los ojos al fin tranquilo y feliz. Suspiré y una lágrima recorrió mi mejilla.
<<- No os olvidaremos. Disfrutad del tiempo tenéis ahora los dos juntos. Cuídalos bien, mi querido Saevin. Algún día yo también tendré que pasar al Otro Lado, y entonces nuestras miradas se cruzarán, y ni una sola fuerza ni espíritu podrán arrebatarnos ese momento>>
Luego me reuní con los demás.

——————————————————

Muy lejos donde nadie le podía ver, Saevin contemplaba la escena después de despedir a Dana y a Kai, que ya habían cruzado la Puerta.
Sus ojos se fijaron en una mujer de pelo castaño y ojos tristes.
La mujer miró por la ventana y Saevin se emocionó cuando dijo esas palabras.
<< -Esperaré impaciente ese momento, pequeña Iris >> dijo sonriente.

 
 
POST BY BLANCA

6 comentarios

Archivado bajo Historias, Libros, Varios

School Girl Secret: Capítulo 4

Bostezo y me froto los ojos.

– ¿Y qué tal tu primera noche en el internado?- me pregunta Oli.

– Bien…

– Imposible.-dice Ruth molesta.

– Ruth…- murmura Miriam.

– ¿Qué? ¡No he dicho nada!- eleva la voz.

– Por favor, cálmate y desayuna tranquila que nos van a llamar la atención.- dice desesperada Laura. Ruth cruza los brazos y baja la mirada, mosqueada.

– ¿Y vosotras qué tal?- digo intentando tranquilizar el ambiente.

– Muy bien.- responde Oli.

– Este es el segundo año que nos toca juntas.- continúa Miriam sonriente.

Cuando terminamos de desayunar salimos al pasillo a esperar a que empiecen las clases.

– ¡Oye, tú, rubita!- todas nos giramos: es Lorena.

– ¿Quién? ¿Yo?- pregunto confusa.

– Claro.- hace una pausa.- ¿Yo no te dije ayer que quería la habitación ordenada?

-Pero…

– ¿Y tú quién te crees para hablarle así a Meli?- pregunta Ruth a punto de estallar.

– Tú no te metas, que no va contigo.

– ¿Y? No puedes ir hablándole así a la gente. Aunque viniendo de ti…

– ¿Perdona? Mira niña, ¿tienes algún problema conmigo?- se acerca Ruth y la empuja.

-Pues a lo mejor sí.- le agarra de las muñecas y la estampa contra la pared.

– ¡ Suéltame imbécil!-exclama Lorena.

En ese instante aparece Elena, nuestra tutora, con la directora siguiéndole detrás.

– ¿Qué está pasando aquí?- pregunta ésta última.

-Nada.- dicen las dos mientras se separan.

– Lorena y Ruth; a mi despacho.

– Venga chicas, entrad en clase.- dice Elena.

– Pero…- decimos todas. Nos callamos cuando la directora nos fulmina con la mirada.- Vale…

Post by mis ideales

4 comentarios

Archivado bajo Historias

School Girl Secret: Capítulo 3

–        Chicas, debéis iros a los dormitorios o se os castigará.- una de las profesoras se acerca a nosotras y nos señala su reloj.´

–        Sí, señorita.- dice Miriam poniendo su cara dulce.

Nos metimos por uno de los pasillos y nos acercamos a ver unos carteles pegados en la pared.

–        ¡Sí! ¡Nos ha tocado a las tres juntas!- dice Oli abrazando a Miriam y a Laura con entusiasmo.

–        Oye, ¿yo dónde estoy?- digo sin encontrar mi nombre en la lista.

–        Aquí no está tu nombre, está en el cartel de “los nuevos”.

–        Ah…

–        Vamos a echarle un vistazo.- me dice Laura transmitiéndome ánimos.

–        A ver… ¡aquí estás! Compartes habitación con una tal Lidia y con… Lorena.- las demás miran a Miriam incrédulas y le echan un vistazo a las listas.

En ese momento pasa Ruth alegre.

–        ¡Hola! ¿Qué tal lo de las habitaciones?

–        ¿Quién es Lorena?- pregunto preocupada.

Ruth se para en seco delante mía.

–        ¿Por qué lo preguntas?

–        Es que comparte habitación con ella.- dice Oli mirándome.

–        ¿Cómo te han podido poner de pareja a esa zorra?- Dice Ruth molesta.

–        Modera esa boca, Ruth. Las paredes tienen oídos y luego dices que tú no eres la que empieza las peleas.

–        Pero es que…- en ese momento suena una especie de sirena y las chicas empiezan a retirarse a sus respectivas habitaciones.

–        Meli, nos tenemos que ir… mucha suerte, nos veremos mañana.- me dice Miriam.

 ———————————————————————————————

–        Eh… hola.- digo cuando entro en la habitación y veo a una chica tirada en una litera.

Me mira con indiferencia y se pone a ojear una revista. Intento hablarle de nuevo.

–        ¿Tú eres Lorena?- ignora mi pregunta.

Decido no insistir más. Cerca de la litera hay otra cama. Me acerco para dejar mi maleta.

–        Esa cama es mía.- dice con desprecio mientras se levanta.

–        Ah… es que como estabas tumbada ahí…

En ese momento aparece por la puerta una chica, de pelo color ceniza y ojos castaños.

–        Hola…- murmura tímidamente.

Las dos nos quedamos mirándola, lo que hace que se ponga aún más nerviosa.

–        A ver, vosotras dos: no sé ni me importa cómo os llamáis, sólo os digo que esta es mi habitación, y esa es mi cama.- dice mientras la señala.- Y si tenéis algún problema pues u os aguantáis u os largáis.- cuando acaba sale de la habitación dando un portazo. Me acerco a la chica.

–        ¿Tú también eres nueva?- asiente.- ¿Y cómo te llamas?

–        Lidia.

–        Yo soy Meli.- digo sonriéndole.

Post by: Mis ideales

Deja un comentario

Archivado bajo Historias

School Girl Secret: Capítulo 2

Me siento en el pupitre libre más cercano, junto a la chica de piel bronceada. Me fijo en sus ojos; son de un tono celeste como el cielo de una mañana de verano. Lleva su pelo rubio recogido con dos trenzas. A diferencia de mi pelo rubio que es natural, el suyo es teñido, ya que contrastan sus raíces oscuras frente a ese color.Se da cuenta que le estoy observando y me sonríe. La clase transcurre aburrida, la profesora se dedica a presentar su asignatura: matemáticas, esa que me martiriza desde 1º de E.S.O. La clase termina y, en cuanto la profesora abandona la clase, el grupito de niñas vuelve a formarse.  No sé qué hacer. Me sudan las manos y noto cómo mis mejillas se sonrojan. Me pongo a mirar el curioso vuelo de una mosca hasta que tres niñas se acercan curiosas a mí con una sonrisa en los labios.

– ¡Hola!- dice una de ellas. Su pelo ondulado y rojizo le llega hasta la cadera y sus ojos verdes expresan amabilidad. Tiene un acento extranjero y cada vez que se ríe arruga la nariz.- Soy Miriam.

– Hola…- dije tímida.

– Nerviosa por el primer día ¿no? Me llamo Oli.- dice mientras me saluda con un ligero movimiento de cabeza.

Yo asiento. Al menos ya ha pasado lo peor.

– En realidad se llama Olivia.- dice la otra chica llamada Laura en tono burlón.- No le gusta su nombre, así que se puso ese apodo. ¡Incluso los profesores la llaman así para que no se vea ofendida!

Oli se pone roja como un tomate y le pega un empujón mientras las demás se ríen.

– No tienes porqué ofenderte. Yo también tengo un apodo y me gusta más que mi nombre: Meli.

– Bueno… pues bienvenida Meli.- me dice Miriam con una sonrisa.

– Anda; ven con nosotras, te presentaremos a las demás.

Las acompaño hasta el final de la clase, donde se encuentra el grupito de niñas. Se van presentando en el orden en el que se encuentran. La primera se llama Lucía. Las dos siguientes son Verónica y Sonia. La chica de piel bronceada se llama Ruth. Y por último está Julia. Todas reflejan en la cara los síntomas de cansancio del primer día pero a pesar de ello todas lucen una sonrisa.

– ¿Por qué has venido a este internado?- me pregunta Sonia.

– Porque mis padres estaban hartos de que cada vez que trasladaban a mi padre por el trabajo me tuvieran que cambiar de colegio.- es la primera excusa que se me ha pasado por la cabeza, pero se ve que ellas se la han creído al pie de la letra.

– ¿Pero en qué trabaja tus padre?- pregunta Oli curiosa.

– … Bueno es complicado…- esta vez me han pillado, mi cabeza da un millón de vueltas mientras ellas me miran esperando una respuesta.- … Es el representante de una empresa conocida en muchos países y cada año tiene que trasladarse a uno de ellos y…- todas las demás asienten conformes.

– Mi padre es médico.- dice Verónica.

–  ¿ Y eso a qué viene?- pregunta Laura con un tono un poco cortante.

– ¿Qué pasa? ¿no puedo decirlo?- dice mosqueada.

– Pues no.

– Pero…- miro divertida la curiosa pelea que han empezado y que termina en un abrazo.

– ¿Y de dónde eres?- pregunta Miriam devolviéndome el centro de atención.

– De…

Una chica joven irrumpe en la clase con un “Buenos días”. Con una sonrisa nos indica que nos sentemos.

– Bueno chicas yo soy vuestra mueva profesora de Lengua. Me llamo Elena.

Comienza la clase, que se hace un poco más amena que la anterior. Nos dedicamos a presentarnos y a hablar un poco sobre nosotras: nuestra edad, de dónde somos,…   Aunque ya estoy acostumbrada a esto y siempre digo lo mismo estoy un poco nerviosa: ¿Cómo voy a contarle a las niñas que me han enviado a este internado sólo porque mis padres no quieren saber nada de mí? No, no puedo contarlo, me mirarían con mala cara. Me levanto de la silla y mis palabras suenan como si las hubiera ensayado miles de veces delante de un espejo:

“ Me llamo Amelia , tengo 16 años y soy de Madrid…”

 POST BY MIS IDEALES

Deja un comentario

Archivado bajo Historias

School Girl Secret: Capítulo 1

Me detengo frente a la puerta principal del nuevo colegio al que ahora voy a pertenecer.
No se parece a los demás colegios a los que iba cada vez que me trasladaba a otra ciudad, este es diferente, empezando porque este es un internado. Además no estaban los típicos adolescentes que se reúnen fuera para fumar y hablar de cosas sin sentido, ni los típicos profesores que dan su último suspiro antes de entrar en el colegio e impartir clases.
Respiré hondo antes de dar el primer paso: olía a comida recién hecha y a lejía.
 
Atravieso la puerta de clase. Me quedo de pie parada, observando la habitación: Hay 4 filas de pupitres, a primera vista parecen nuevos pero, si te fijas, hay rayones tapados por una pintura anaranjada. En una esquina, junto a la pizarra, hay una mesa muy parecida a los pupitres pero un poco más grande. Las paredes son de un tono pastel y están vacías. No hay perchas ni cuadros, como solía haber en los anteriores colegios.
Al fondo de la clase, hay un grupo de niñas. Están sentadas sobre las mesas y conversan divertidas. Llevan el mismo uniforme que yo: un polo blanco y una falda de cuadros azul y blanco sobre las rodillas. Una chica de piel bronceada lleva puesto un jersey azul marino, que también forma parte del uniforme. Lo lleva con las mangas remangadas debido a las temperaturas cálidas de este mes de septiembre.
En cuanto me ven, detienen la conversación y me miran de arriba abajo. De un salto todas se sientan, y una mujer de mirada cansada y de semblante serio aparece detrás mía. Cierra la puerta y deja sus cosas en la mesa.
Me quedo inmóvil sin saber qué hacer. La profesora me mira y me indica que me acerque a la pizarra.
–      Chicas, esta va a ser vuestra nueva compañera. Mmm… ¿cómo te llamas?
–      Amelia…
Post by: Mis ideales

3 comentarios

Archivado bajo Historias

Próximamente…

 

School girl secret

 
Esta historia la estamos escribiendo Ale y yo e iremos poniendo un capítulo de vez en cuando. No es una historia de mucha calidad literaria, solo la escribimos porque nos gusta hacerlo, es decir,  por pura diversión. Espero que os guste y paséis el rato leyéndola.
Se aceptan cualquier tipo de críticas y sugerencias.
Post by: Mis ideales

Deja un comentario

Archivado bajo Historias