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Relato corto: Entre nubes (2ª parte)

Aquí os dejo la segunda parte del relato que estoy escribiendo para el blog. Aún quedan más partes, no sé cuántas porque aún no las he escrito 🙂 ¡Espero que os guste!

–          ¡Ali!

Salí corriendo hacia ella con la mayor agilidad que me permitía la maleta.

–          ¡Sara!—me abrazó con gran efusividad— ¿Cómo estás?—preguntó con su acento italiano.

–          Genial ¿Y tú?—dije señalando su pelo rubio que antes era castaño.

–          Ya… ¿Te gusta?

–          Sí. Te he echado de menos—nos volvimos a abrazar.

–          Ven, vamos. Tengo el coche en el aparcamiento.

Nos montamos en el coche y durante los veinte minutos que duró el trayecto estuvimos contándonos todo lo que nos había sucedido desde la última vez que nos habíamos visto. Llegamos a su casa que se encontraba en la Via di Parione, cerca de la Piazza Navona. Yo ya había estado en su casa así que todo me era conocido y no me fue difícil instalarme. Alice tenía que salir debido a unos asuntos, así que yo aproveché para ir a dar una vuelta por los alrededores del barrio. Caminé por las calles mientras miles de recuerdos inundaban mi cabeza. Eran las siete de la tarde, de un sábado, así que todo estaba lleno de turistas. Nunca he sabido porqué, pero yo nunca me he considerado uno. Para mi ese lugar era mi segunda casa. Mis pasos me guiaron hasta la Piazza Navona. Estaba tal y como recordaba. Recorrí toda la plaza mientras observaba distraída como la gente se hacía caricaturas o compraba pequeños cuadros con imágenes de la ciudad. Más adelante había un barullo de gente que estaba situado alrededor de  varios chicos que hacían break-dance. Me acerqué a la fuente situada en el centro de la plaza y me senté en el bordillo. Se me hizo raro pensar que solo metros me separaban del culpable de mi presencia allí. Pero en ese momento no tenía ganas de llamar a Simone. Ya al día siguiente le diría que estaba en Roma. Sé que suena raro, pero necesitaba estar sola, necesitaba… disfrutar del momento.

CONTINUARA…

 

Post by: Ale

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Relato corto: Entre nubes (1ª parte)

Bueno aquí os dejo otro relato. Solo está la primera parte porque la segunda aún no la he escrito 🙂 ¡Espero que os guste!
 
Me levanté del asiento cuando oí que me llamaban a mi vuelo: FR 9672 con destino a Roma, Italia.
Pasé el control y me dirigí a la puerta de embarque. Cada vez estaba más nerviosa. Era el primer viaje que hacía sola. Aunque en realidad ese no era el motivo de mi nerviosismo. Yo había estado estudiando en Roma durante algunos meses gracias a que me habían dado una Beca Erasmus. Durante mi estancia allí, conocí a un chico, Simone. Era moreno, alto y no hablaba nada de español. Pese a mi pésimo italiano nos entendíamos bien. A mi regreso a España, estuvimos en contacto vía internet. Ya había terminado los exámenes, así que se me había ocurrido hacerle una visita sorpresa. Y esa era la razón de mi viaje.
Envié un mensaje a una amiga italiana para decirle sobre qué hora me tenía que venir a recoger. Se llama Alice y la había conocido en la universidad. Su madre es española así que con el idioma no teníamos problemas. Me ayudó mucho con el italiano y gracias a ella se me hizo más ameno eso de estar en un lugar donde no conoces a nadie. Cuando me fui de allí tampoco perdimos el contacto. Incluso una vez vino a pasar unos días a mi casa. Y por eso ella ahora me iba a hacer el favor de acogerme en su casa.
Entré en el avión y me senté junto a una ventanilla. Estuve leyendo y escuchando música durante las dos horas y veinte minutos que duraba el vuelo. Por un altavoz avisaron en varios idiomas que habíamos aterrizado en el aeropuerto de Fiumicino y que había una temperatura de treinta y cuatro grados. Bajé del avión y fui a recoger mi maleta. Cuando salí, Alice, ya me estaba esperando.
Continuará…
 
Post by: Ale

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Relato corto: Cuando ese alguien eres tú

Bueno este es mi segundo relato que he escribo para el blog. Y quiero reflejar un poco la crisis de paro que hay en España. Aunque este tema no lo haya vivido yo, lo veo a menudo en tercera persona (En casa, en el colegio, en la televisión…).  ¡Espero que os guste!
 
Camino por la calle ignorando todo lo que me rodea. Me siento pequeña e indefensa ante esta situación. Me han despedido. Mi jefe ha echado por tierra mi trabajo de estos últimos 8 años. Su escusa: “En estos tiempos de crisis la economía está muy mala. Lo siento pero a alguien le tenía que tocar” Vale, es cierto, a alguien le tenía que tocar, pero ¿Por qué a mí? Todos los días llegaba a mi hora y me iba una de las últimas. Siempre era puntual con mis trabajos. Le he hecho ganar mucho dinero a la empresa ¿Y así me lo pagan? No me he dado cuenta pero he empezado a llorar. Siento vértigo, no tengo ni idea que debo hacer. A Pablo, mi marido, lo despidieron hace 6 meses y aún no ha encontrado trabajo ¿Cómo le cuento a mis hijos que no tenemos dinero? A lo mejor Laura que tiene 10 años lo entiende. Pero ¿Y Carlos? Sólo tiene 6 años. ¿Cómo le explico que sus compañeros de clase tienen regalos de Navidad y él no? ¿Cómo le digo que este año no podemos irnos de vacaciones? No lo entiendo. Yo estaba bien, era feliz. No nos sobraba el dinero, pero vivíamos bien. Cuando estoy llegando al portal de mi casa, veo a mi marido con mis hijos entrando. Me seco las lágrimas lo más rápido posible.
–      ¡Hola mama!—Carlos se abalanza hacía a mí y me abraza.
–      Hola cariño ¿De dónde venís?—intento preguntar lo más calmada posible.
–      Papa nos ha llevado a ver a los abuelos—responde Laura.
–      ¿Niños podéis ir subiendo?—Pregunto intentando sonreír. Los dos salen corriendo por las escaleras.
–      ¿Qué ha pasado?—Pablo se queda mirándome preocupado.
–      Me han despedido—me abrazo a él y empiezo a llorar de nuevo.
–      Ya… Cariño, no te preocupes. Ya nos las arreglamos ¿de acuerdo?—asiento poco convencida.
–      ¿Qué he hecho mal?—me quedo mirándole como cuando a una niña pequeña le riñen—No lo entiendo…
–      Sabes que en estas cosas nada es justo. Ya verás cómo todo al final saldrá bien…

Post by: Ale

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Relato corto: Creo que lo llaman amor

Esto es un pequeño relato que he escrito en el que quiero reflejar lo que es el amor… ¡Espero que os guste!

Isaac. Es el único nombre que se repite sin cesar en mis pensamientos. Ese chico de pelo castaño y ojos azules que me ha hecho despertar sentimientos en mí que no conocía. Nunca pudiera haber imaginado que una persona con solo sonreírme pudiera hacerme tan feliz. Que me hechizara y caería rendida a sus pies con solo una mirada. O que incluso con verle, yo… es algo tan indescriptible.
Ando despacio ignorando el mundo que me rodea y ensimismada en mis pensamientos. ¿Es normal sentir algo tan fuerte por alguien? Mi hermana dice que es normal, que con trece años aún sea incapaz de comprender estas cosas, pero como dice ella cada vez que me ve suspirando, “creo que lo llaman amor” y luego suelta una de sus risitas que tanto me fastidian. Claro como ella es la mayor, la que tiene diecisiete años, y mama la deja salir con los chicos que ella quiera… Es extraño que yo antes pasaba de todo este embrollo del amor, pero es que desde que conocí a Isaac… Todo dentro de mí ha cambiado.
Y lo que no consigo entender es por qué Carol, mi mejor amiga, no deja de repetirme que me olvide de él, “Sabes perfectamente que Isaac no te conviene. Es dos años mayor que tú y está claro que no se va a fijar en una niña” ¿Pero por qué? Y menos mal que es mi mejor amiga… Vale que es mayor que yo, y que no sea el mejor chico del mundo, aunque para mí, sí lo sea. Sonrío al pensar esto. Isaac no es malo… Tampoco es que lo conozca mucho, solo hace unos meses que se mudó a mi edificio.  Y tampoco es que seamos mejores amigos… Hablamos a veces cuando nos encontramos en el rellano y como una vez me dijo sonriente “Gracias” “¿Por qué?” le pregunté desconcertada “Porque verte me ha alegrado el día” y se fue, con la misma sonrisa en los labios que tanto ansío besar.
Es genial estar enamorada. No sé de qué se queja tanto la gente. Si es verdad que la sensación de lo que llaman “mariposas en la barriga” es agobiante. Cuando estoy con él o pienso en él, tengo una sensación de vacío y de angustia. Pero Isaac me hace feliz. Cuando le veo solo tengo ganas de reír, de inventarme cualquier excusa para estar con él, como cuando me invente que mi gato se había escapado de casa (¡yo nunca he tenido gato!) Cuando pienso en él (que es prácticamente todo el día) me siento bien ¿Tan difícil es de entender? Pues explicárselo a mi madre, que desde que se ha enterado no me deja bajar con él en el ascensor. Lo que me faltaba… Yo no quería decírselo pero mi hermana me chantajeó (algo tan normal en ella) y tuve que ceder “Sí me ordenas mi cuarto durante un mes no le digo nada a mama” Sé que no parece un chantaje tan grave, pero no habéis visto su cuarto. ¡Creo que es la persona más desordenada del mundo!
Saco las llaves para abrir la puerta del portal. En ese momento oigo que alguien me llama.
–           ¡Carla! Carla, espera…—Mi corazón empieza a latir cada vez más rápido y mi rostro se ilumina al verle, es Isaac.
–           ¡Hola! ¿Vas a entrar?— ¿Qué? ¿Por qué le he preguntado algo tan obvio?
–           Sí, pero espera un momento ¿vale?—me sonríe dulcemente. Me quedo mirándole intentando no parpadear para no perderme ni un solo segundo.
–           ¿Y qué tal estás?—le pregunto esperanzada por iniciar una conversación.
–           Genial, mira—una chica de cabello rubio se acerca a nosotros. Él se queda mirándola sonriente. Siento una punzada en el estómago.
–           ¡Hola!—dice la chica cuando llega a nosotros.
–           Carla, te presento a María, mi novia—Se quedan los dos mirándome esperando una respuesta.
–           Encantada—esbozo la sonrisa más amarga de mi vida.
–           Igualmente—dice María sonriente.
Subo con ellos en el ascensor. Aunque en seguida me arrepiento de ello. Llego a mi casa y voy directa a mi habitación. El segundo después de cerrar la puerta millones de lágrimas empieza a brotar de mis ojos. Me siento en el suelo junto a la cama e intento calmarme, pero es imposible. ¿Cómo poder evitar la sensación de que todo el mundo se me viene encima? Las imágenes de los últimos minutos empiezan a golpear rabiosas mi mente. No puedo dejar de repetir en mi cabeza aquellas palabras “Carla, te presento a María, mi novia” Tantas ilusiones, tantos sueños, tantas falsas ideas creadas por este estúpido sentimiento llamado amor. Estoy mareada y soy incapaz de pensar con claridad. ¿Y ahora qué hago? ¿Me olvido de él como si nada? No puedo… no puedo olvidarme del chico del que he estado enamorada tanto tiempo. Siempre había soñado en cómo sería mi primer amor y cuando llega… todas las oportunidades de estar con él se esfuman. Aunque no sé cómo me extraño tanto. Isaac es único. Era raro que no tuviera novia…
Alguien llama a la puerta de mi habitación y acto seguido ésta se abre. Es Sandra, mi hermana. La miro con mis ojos enrojecidos. Se sienta a mi lado y sin preguntarme nada me abraza.
No tengo idea que debo hacer ahora. Me siento perdida, confundida… Este es el peor día de mi vida. Carol ya me lo había avisado “el amor al principio te hace sentir en las nubes, te crea una sensación de felicidad, pero ese sólo es el lado bueno. El malo, te la arrebata cuando menos te lo esperas, te deja sin fuerzas para seguir y te hace sentir lo peor del mundo. El corazón es un libro para colorear y nosotros siempre tratamos de leerlo.” Debí hacerle caso… Y lo peor es que mi madre también me avisó “Carla te cuidado, el amor ciega a las personas y no deja que vean la realidad tal como es. No amamos a la gente porque es hermosa, nos parece hermosa porque la amamos” ¿Y qué más da todo eso ahora? Supongo que debo hacerle caso al sentido común, olvidar y seguir adelante como sea, pero irónicamente el sentido común es el menos común de todos los sentidos. Y como me dijeron una vez “No desesperes. Muchas veces, las mejores cosas vienen cuando menos se esperan.” Espero que tengan razón…

Post by: Ale

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